EL 27 VENDIMIARIO DE FELIPE GONZÁLEZ (Historia de una traición)
(Prólogo de un libro inédito que fue rechazado en la mañana del 23 de febrero de 1981 por el editor que lo había encargado)
El timo del tránsito a la democracia
Lo primero que hay que hacer es quitar la tapadera y para ello es preciso darse cuenta de cómo y cuándo nos han dado a los españoles el timo del "tránsito". Porque dárnoslo nos lo han dado. No hay más que asomarse a las cataratas de pretendidos análisis sobre la dimisión de Suárez para comprobar como incluso sus peores enemigos, esa gentecilla que se dedica ahora a ponerle verde para desahogar su rabia por los miles de veces que como bueyes humillaron ante él la frente impotentemente mansa, salvan una parte crucial de su labor: la de arquitecto de la transición democrática. Aquí, en España, todo va mal, todo se ha hecho mal, todo está como unos zorros -nos dicen- MENOS la increíble y gloriosa hazaña de la transición desde la dictadura a la democracia. Como unidos por un ignorado y oculto soplete de soldadura, gentes tan aparentemente dispares como Carrillo y Blas Piñar, como El PAÍS y EL ALCÁZAR, como el Guerra o Ismael Medina, coinciden. Es igual que unos digan que las desgracias de la Patria-Una-Grande-y-Libre provienen del tránsito a la democracia mientras que los otros salmodian que nada tienen que ver nuestras desgracias con el tránsito a la democracia. Lo curioso es que unos y otros, tirios y troyanos, galgos y podencos, rojos y azules, sostienen que aquí ha habido un tránsito desde la dictadura hasta la democracia.
Hasta el punto de que si los muchachitos del PSOE filipino no fueran tan irremediablemente impotentes para generar ideas, habrían alumbrado una propuesta para Fiesta Nacional mejor que la del Día de la Constitución. En efecto. ¿Qué mejor día para sustituir al 18 de julio que el 15 de agosto? El 15 de agosto la Santa, Católica, Apostólica y Romana Iglesia hace celebrar a la mayoría católica del Estado español la fiesta de Nuestra Señora del Tránsito, el día del Tránsito de la Virgen de la vida a la muerte y al Cielo en cuerpo y alma ¿Qué mejor fecha para conmemorar el cambio político español, la transición democrática, el tránsito de la dictadura de Franco a la democracia parlamentaria coronada por el Rey que Franco nombró?
El grandioso edificio de la Reforma Política quedaría así mucho mejor. Porque lo cierto es que ahora le falta algo. Una picorota, un pináculo, un no sé qué, que corone, culmine, redondee, rebrille y dé esplendor a la hazaña nunca vista de la "transición democrática española", invento raro si los hay, hallazgo feliz de la Ciencia Política. Le falta su Fiesta Nacional. La Fiesta, insisto, del Tránsito. En el día de Nuestra Señora del Tránsito.
Sin duda no faltarían los e ternos aguafiestas con sus pegas. Que si es un hecho comprobado que los católicos no son mayoría. Que si la Virgen tuvo un niño. Que si los sputnik no han encontrado nada en el Cielo. Pero todo eso son bagatelas, tonterías. Porque tampoco ha habido ningún tránsito a ninguna democracia.
Tránsito, sí. A la democracia, no.
Ahí está la madre del cordero. Ahí es donde este asunto de la "otra" historia del PSOE cobra auténtico interés. Porque es preciso ser tonto (o cobrar del tinglado) para decir que hoy hay aquí democracia. Pero es preciso estar ciego y sordo para ignorar que tránsito lo ha habido.
Tránsito. Cambio. Mudanza. Reforma. Modificación. ¡Claro que ha habido de todo eso! El truco del almendruco consiste precisamente en que el cambio, el tránsito, no ha sido de la dictadura a la democracia. Sino de la dictadura a la dictadura. Otra. Pero dictadura.
La justificación de las pesetas que cobran los llamados miembros de la "clase política" (ministros, subsecretarios, diputados, senadores, parlamentarios de las nacionalidades, alcaldes, concejales, etcétera), está en la habilidad con que han actuado como magos, prestidigitadores, malabaristas y travestidos para montar el espectáculo de un cambio que han hecho pasar como si fuera un tránsito de la dictadura a la democracia cuando sólo ha sido un cambio de sistema de dominación.
Si esta otra historia del PSOE tiene interés es, precisamente, porque han sido los ocupantes de sus órganos directivos los campeones de los juegos de manos, de los juegos malabares con las ideas y los principios, los archiexpertos del disfraz y el encubrimiento, los supertravestidos, los supermagos en la difícil tarea de hacer un pastel de liebre sin liebre, un tránsito a la democracia sin democracia, una democracia que no es sino una forma más sofisticado, más disfrazada -eso sí-, de dictadura.
Y porque, además, ELLOS ERAN IMPRESCINDIBLES. Porque, SIN ELLOS no podría haberse hecho. Porque ELLOS eran pieza clave, esencial, del plan de la estafa que se ha hecho a cuarenta millones de españoles. Porque ELLOS (y el PSOE que ellos han deformado y conformado) han pasado a ser una pieza básica y esencial del nuevo sistema de dominación que han ayudado a implantar. Ellos y los del Real Partido Comunista de España, por supuesto.
Porque el bloque de clases dominante no habría podido darnos a los españoles el timo del tránsito sin la complicidad del PSOE y del PCE. Por muy cínica y desenvuelta que hubiera sido -y lo ha sido- la manera con la que Suárez y Martín Villa cambiaran sus chaquetas blancas y sus camisas azules del fascista movimiento; por muy hábiles travestidos que fueran -y lo han sido- nunca habrían sido aceptados como demócratas si el PSOE y el PCE no les hubieran dado patentes de tales. Si el PSOE y el PCE no hubieran jurado que si, que esto ya era una democracia, son millones y millones los obreros que nunca habrían tragado que los jueces del Tribunal de Orden Público, los policías torturadores de la Dirección General de Seguridad, los militares perjuros y sediciosos que se levantaron contra la República y su Gobierno legítimamente constituido, las docenas de miles de funcionarios corrompidos del franquismo, los millares de empresarios enriquecidos por la superexplotación de sus obreros protegida por las bayonetas, los obispos y sacerdotes prepotentes de la cruzada bendecidores, se habían acostado una noche fascistas, para amanecer al día siguiente demócratas.
En el timo de la estampita hace falta un cómplice para que un listo pase por subnormal. En el timo del tránsito ha hecho falta un tonto-listo para hacer pasar un fascista por demócrata. Ese tonto-listo ha tenido aquí mas de ciento cincuenta cabezas: las de los diputados y senadores "socialistas" y "comunistas" que han votado la Constitución.
Es evidente que el tránsito a la democracia no lo han hecho ni el PSOE ni el PCE. Que no han sabido ni podido hacerlo. Pero es también evidente que ese tránsito, sobre ser contrahecho y cojitranco era impresentable e inaceptable si se presentaba como lo que es: el hijo bastardo de la dictadura franquista, el producto de la voluntad del bloque de clases dominante. El PSOE de Felipe y el PCE de Carrillo han aceptado hacer el papel vergonzante de padres putativos del bastardo, del nuevo régimen.
Y para completar el engaño le han puesto el nombre de Libertad.
El timo del tránsito se ha consumado con la sangrienta burla del mal uso de ese nombre. Todavía hoy, en los oscuros días de este sucio presente, cuando un puñado de antiguos militantes de la clandestinidad antifranquista nos juntamos en la casa de alguno, es seguro que en un momento de la noche unas manos pongan en marcha el viejo y gastado disco y un coro desafinado rivalice en gritar acompañando a Labordeta, sospechosamente brillantes los ojos, con los vientos del pueblo agarrotando las gargantas: "Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veamos una tierra que ponga libertad... "
Los del PSOE de Felipe ya han llegado. Solo que le llaman libertad a los pesebres. A los sueldos y las dietas de diputado y concejal.